El pasado 17 de septiembre, una serie de explosiones de beepers, dispositivos de comunicación inalámbrica utilizados para recibir mensajes cortos, desató el caos en distintas zonas del Líbano y Siria. Las explosiones ocurrieron en áreas controladas por el grupo chií Hezbollah, específicamente en el sur del Líbano, el Valle de la Bekaa y los suburbios del sur de Beirut, así como en varias regiones de Siria. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos ocho personas han muerto y casi 3000 resultaron heridas en el incidente, que ha sido descrito como un «evento hostil de seguridad sin precedentes.»
Hezbollah confirmó que las explosiones afectaron a sus miembros, provocando la muerte de tres de ellos, incluyendo a una menor. Poco después, el Ministerio de Salud libanés actualizó la cifra de fallecidos a ocho, mientras que la cantidad de heridos continúa en aumento. Las explosiones no se limitaron solo a territorio libanés; también se reportaron casos en Siria, donde varios miembros de Hezbollah fueron trasladados a hospitales en Damasco y la provincia de Rif Damasco tras resultar heridos por la detonación de los pagers que llevaban consigo.
Entre los heridos se encuentra el embajador de Irán en Líbano, Mojtaba Amani, quien, según informes, se encuentra en buen estado de salud. Las autoridades libanesas han instado a la población a evitar el uso de dispositivos de comunicación inalámbricos hasta que se pueda esclarecer el origen de las explosiones, mientras que los hospitales en las zonas afectadas han sido puestos en alerta máxima para manejar la emergencia.
La Cruz Roja libanesa anunció que sus ambulancias respondieron de inmediato a las explosiones y movilizó a 300 miembros de su personal médico y 50 ambulancias para asistir en las labores de evacuación y atención médica. El incidente ocurrió mientras el Gabinete de Ministros del Líbano estaba reunido en Beirut. El primer ministro, Najib Mikati, ordenó la salida inmediata del Ministro de Salud Pública, Firas Abiad, para coordinar la respuesta sanitaria ante la crisis.
Este evento ha generado gran incertidumbre en la región, ya que aún no se ha determinado si las explosiones fueron resultado de un ataque deliberado o de un fallo técnico en los sistemas de comunicación de Hezbollah.

