Carlos Alberto «Indio» Solari, una de las figuras más influyentes de la historia del rock nacional, murió este viernes a los 77 años tras una década de lucha contra la enfermedad de Parkinson. Su fallecimiento conmocionó al mundo de la música y a millones de seguidores que lo convirtieron en un ícono cultural a lo largo de más de cinco décadas.
Nacido el 17 de enero de 1949, Solari pasó gran parte de su infancia y juventud en La Plata, ciudad donde comenzó a construir el camino que lo llevaría a convertirse en una de las voces más emblemáticas del país. Allí conoció a Skay Beilinson, con quien fundó en 1976 la histórica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El nacimiento de una banda de culto
Los Redonditos de Ricota surgieron en La Plata como una propuesta artística diferente para la época. En sus comienzos, el grupo no contaba con una formación fija y llegó a reunir a más de una decena de músicos que se alternaban en el escenario. Junto al Indio y Skay, también tuvo un papel fundamental Carmen Castro, conocida como «La Negra Poli», quien se convirtió en la histórica representante de la banda.
Con una identidad propia y alejada de los circuitos comerciales tradicionales, el grupo construyó un fenómeno cultural sin precedentes. Sus presentaciones mezclaban música, teatro y expresiones artísticas alternativas, generando una mística que con el tiempo derivó en la denominada «misa ricotera».
«Gulp!»: el disco que inició una revolución
El gran salto llegó en 1985 con la publicación de «Gulp!», el primer álbum de estudio de la banda. El disco fue grabado de manera independiente gracias al dinero recaudado en los conciertos y contó con la colaboración de destacados músicos como Willy Crook, Gonzalo «Gonzo» Palacios y Lito Vitale.
Canciones como «La Bestia Pop», «Superlógico» y otros clásicos comenzaron a consolidar el fenómeno ricotero. La presentación oficial del álbum tuvo lugar en Cemento, un escenario que se transformaría en símbolo de la historia del rock argentino y en uno de los espacios más representativos del movimiento underground de aquellos años.
Una lucha silenciosa contra el Parkinson
En los últimos diez años, el Indio Solari convivió con el Parkinson, enfermedad que él mismo había confirmado públicamente y sobre la que solía referirse con el característico humor e ironía que lo distinguían. A pesar de las limitaciones que le impuso el diagnóstico, mantuvo un estrecho vínculo con sus seguidores y continuó siendo una figura de enorme influencia dentro de la música argentina.
Con su muerte se despide una de las voces más importantes del rock nacional, creador de una obra que marcó generaciones y dejó una huella imborrable en la cultura popular argentina.

