Las perspectivas para la economía argentina en 2026 fueron revisadas a la baja por distintos organismos internacionales, que prevén una expansión más moderada de la actividad económica respecto de las estimaciones realizadas meses atrás. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) redujo su pronóstico de crecimiento y ahora estima que el Producto Bruto Interno (PBI) del país crecerá 2,8% durante este año, en un contexto marcado por la incertidumbre global y las tensiones en los mercados energéticos.
Además del menor crecimiento esperado, la OCDE advirtió que la desaceleración del proceso de desinflación podría ser más lenta de lo previsto. El organismo señaló que el aumento de los precios internacionales de la energía, impulsado por los conflictos geopolíticos en Medio Oriente, podría generar mayores presiones inflacionarias durante la segunda mitad del año.
Los analistas sostienen que, pese a este escenario, la economía argentina continuará siendo impulsada por sectores estratégicos como el agro, la minería y la energía. Sin embargo, remarcan que la continuidad de las reformas económicas y la estabilidad macroeconómica serán factores determinantes para sostener la confianza de inversores y consumidores.
Las revisiones a la baja no son exclusivas de la OCDE. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también corrigió recientemente sus estimaciones y proyectó un crecimiento de 3,5% para 2026, por debajo de cálculos anteriores. Ambos organismos coinciden en que la economía seguirá expandiéndose, aunque a un ritmo menor, en medio de un escenario internacional desafiante y con riesgos asociados a la evolución de la inflación y el comercio global.

