El expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica falleció este martes a los 89 años. En abril de 2024 había anunciado públicamente que padecía un cáncer de esófago. A pesar de haber recibido tratamiento, su salud se deterioró progresivamente. En enero de este año, comunicó que la enfermedad se había extendido y que ya no era posible continuar con cuidados médicos específicos.
Con una vida marcada por la militancia, la cárcel y la lucha por la justicia social, Mujica se consolidó como una de las figuras más influyentes y queridas de América Latina. El actual mandatario de Uruguay, Yamandú Orsi, lo despidió con un mensaje sentido: “Te vamos a extrañar mucho, viejo querido”.
Nacido en Montevideo el 20 de mayo de 1935, Mujica comenzó su militancia política en la juventud nacionalista y en la década de 1960 se sumó al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una organización guerrillera que luchó contra las injusticias sociales en el país. En ese contexto fue detenido en reiteradas oportunidades y pasó un total de 14 años en prisión, gran parte de ellos durante la dictadura uruguaya (1973-1985).
Con el retorno de la democracia, se integró al Movimiento de Participación Popular, dentro del Frente Amplio. Fue diputado, senador y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, antes de ser electo presidente en 2009. Su mandato (2010-2015) se destacó por políticas sociales progresistas, estabilidad económica y una fuerte reducción de la pobreza.
Mujica fue admirado tanto dentro como fuera de Uruguay por su estilo de vida sencillo. Rechazó privilegios del cargo y mantuvo hasta el final una rutina austera, viviendo en su chacra en las afueras de Montevideo, acompañado por su compañera de vida, la senadora Lucía Topolansky.

