Cada 1 de septiembre se conmemora el Día del Criminalista, una jornada destinada a reconocer a los profesionales que aplican conocimientos científicos y técnicos para analizar indicios, reconstruir hechos y aportar pruebas que permitan esclarecer delitos y otros sucesos investigados por la Justicia.
El origen de la fecha
La efeméride recuerda el trabajo de Juan Vucetich, quien el 1 de septiembre de 1891 inauguró en la Jefatura de Policía de La Plata una Oficina de Identificación. Allí confeccionó las primeras fichas dactilares y aplicó las huellas digitales con fines policiales, un avance que transformó los métodos de identificación humana.
Nacido en la actual Croacia y radicado en Argentina, Vucetich desarrolló posteriormente el Sistema Dactiloscópico Argentino, basado en la clasificación de las huellas. Su método se convirtió en una herramienta fundamental para las investigaciones penales y también para la identificación civil de las personas.
La ciencia al servicio de la Justicia
La criminalística reúne disciplinas como la balística, papiloscopía, accidentología vial, documentología, química y medicina forense. Los especialistas examinan escenas, rastros, documentos, armas y otros elementos, procurando preservar cada evidencia para que pueda ser utilizada durante una investigación judicial.
A diferencia de la criminología, que estudia el delito y sus causas sociales o psicológicas, la criminalística se concentra principalmente en cómo ocurrió un hecho y qué pruebas permiten reconstruirlo. En esta fecha se destaca la tarea de quienes trabajan con rigurosidad científica para colaborar con la búsqueda de la verdad y el funcionamiento de la Justicia.

