Cada 20 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Felicidad, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de reconocer la importancia del bienestar como una aspiración universal de los seres humanos. La jornada busca promover una mirada más integral del desarrollo, que no se limite únicamente al crecimiento económico, sino que contemple también la calidad de vida de las personas.
La efeméride fue establecida en 2012 mediante una resolución de la Asamblea General de la ONU, impulsada en gran parte por el Reino de Bután, país que desde hace décadas prioriza el concepto de “Felicidad Nacional Bruta” por encima de indicadores económicos tradicionales. Desde entonces, cada año se invita a gobiernos, instituciones y ciudadanos a reflexionar sobre el papel de la felicidad en las políticas públicas y en la vida cotidiana.
En este marco, la ONU también promueve iniciativas y actividades a nivel global, entre ellas la publicación del Informe Mundial de la Felicidad, que analiza el bienestar de las poblaciones y establece un ranking de países según su nivel de satisfacción con la vida. En la edición 2026, el foco está puesto en el impacto de la era digital y las redes sociales en la percepción del bienestar.
Más allá de las estadísticas, el Día Internacional de la Felicidad funciona como un llamado a incorporar hábitos y valores que favorezcan el bienestar colectivo, como la solidaridad, la equidad y el desarrollo sostenible. La fecha invita a reflexionar sobre qué significa ser feliz en cada contexto y a promover acciones que contribuyan a una sociedad más justa y equilibrada.

