Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 5% de la población mundial padece una pérdida de audición discapacitante, lo que afecta a 430 millones de personas. Para el año 2050, se espera que 2.500 millones de personas vivan con algún grado de pérdida auditiva, lo que significa que se necesitarán servicios de rehabilitación para al menos 700 millones de personas.
La pérdida auditiva puede manifestarse a través de una serie de señales o síntomas, como la falta o inconsistencia de respuesta ante un llamado o un estímulo auditivo fuerte, la dificultad para comprender el lenguaje oral y los zumbidos o acúfenos. Es importante estar atentos a estas señales y realizar controles periódicos de audición para intervenir tempranamente y evitar que la hipoacusia impacte negativamente en las relaciones interpersonales y la calidad de vida.
En Argentina, todo bebé recién nacido tiene derecho a que se estudie de forma temprana su capacidad auditiva y se le brinde tratamiento, si fuera necesario, gracias a la Ley Nº 25415 de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia.
La detección temprana de la hipoacusia es fundamental para poder detectar la pérdida auditiva antes del desarrollo del lenguaje y prevenir complicaciones en la comunicación y el aprendizaje. Por ello, es importante tomar medidas de salud pública para prevenir las causas de la pérdida de audición en niños y adultos y promover la detección temprana de la hipoacusia.

