La producción automotriz arrancó el año 2026 con una fuerte caída, según datos oficiales que reflejan un escenario complejo para el sector. En Argentina, la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) reportó que durante enero se produjeron 20.998 vehículos, lo que implica una baja del 30,1% respecto al mismo mes de 2025 y una caída del 20,7% frente a diciembre de 2025. Este retroceso se explica en parte por menos días hábiles de trabajo y ajustes técnicos en las plantas para la producción de nuevos modelos.
Además de la merma en producción, las exportaciones de vehículos también se han visto golpeadas, con una caída interanual sostenida desde mitad de 2025. En enero de 2026 sumaron 9.759 unidades, lo que representa una disminución de más del 12% respecto al año anterior y una caída de más del 50% frente a diciembre. Expertos del sector advierten que esta tendencia negativa persiste desde julio de 2025 y evidencia un debilitamiento significativo de la participación argentina en mercados clave como Brasil.
La situación no es exclusiva de Argentina. En México, la industria enfrenta presiones adicionales derivadas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con impactos en producción, exportaciones y posibles cierres de plantas, en un contexto de aranceles y turbulencias en el comercio norteamericano. A nivel global, grandes fabricantes como Suzuki han reportado declives en su producción y ventas en mercados internacionales, reflejando un enfriamiento más amplio de la actividad automotriz en algunos sectores.
Analistas señalan que esta fase de contracción se da en medio de un escenario internacional desafiante, con cambios en las cadenas de valor, presión de importaciones y desafíos competitivos que obligan a las terminales a ajustar sus estrategias productivas. Las autoridades y representantes industriales han pedido políticas públicas que favorezcan la competitividad y la apertura de nuevos mercados para intentar revertir la tendencia.

