Cientos de camiones cargados con provisiones humanitarias comenzaron a ingresar este fin de semana a la Franja de Gaza desde Egipto, tras la vigencia de un acuerdo de alto el fuego mediado entre Israel y Hamás. Las caravanas se alinean en los pasos fronterizos de Rafah y Kerem Shalom, a la espera de inspecciones israelíes antes de su paso definitivo al enclave.
La ONU anunció que está lista para “escalar masivamente” el envío de alimentos, insumos médicos y otros artículos esenciales durante los primeros 60 días del alto el fuego, con la meta de asistir a 2,1 millones de personas. También se planifican programas de asistencia económica directa para familias residentes en zonas afectadas. No obstante, los responsables advierten que restricciones burocráticas, retrasos en autorizaciones y obstáculos de seguridad podrían frenar la distribución.
A pesar del inicio del ingreso masivo, autoridades israelíes han informado que reducirán a la mitad la cantidad diaria de camiones autorizados, pasando de 600 a 300 vehículos por jornada, como medida de presión para el cumplimiento de las condiciones del intercambio de rehenes. ONG y organismos internacionales han condenado esta decisión, señalando que la ayuda que efectivamente está ingresando aún es insuficiente frente a las necesidades urgentes de la población.
Los desafíos estructurales para llevar esta asistencia hasta los hogares más afectados siguen siendo enormes: la destrucción de carreteras, el colapso de servicios básicos y el desplazamiento masivo de personas dificultan la distribución en el interior de Gaza. Existen reportes de que muchas comunidades no pueden acceder a los puntos de distribución, incluso cuando los camiones han ingresado al territorio. Mientras tanto, los organismos humanitarios hacen un llamado urgente para que se garanticen corredores seguros y sin impedimentos, con el fin de evitar que la ayuda se quede estancada y no alcance a quienes más lo necesitan.

