Un nuevo paro universitario de 48 horas comenzó este martes, afectando a las universidades públicas y colegios preuniversitarios de todo el país. La medida, que se extenderá hasta el miércoles 12, fue convocada por los gremios docentes y no docentes en respuesta a la falta de una propuesta de mejora salarial por parte del Ministerio de Capital Humano.
Los sindicatos del sector educativo denuncian una pérdida de poder adquisitivo de entre el 40% y el 45% y critican las «prácticas dilatorias» del Gobierno en el manejo del conflicto universitario. La protesta de esta semana se suma a las huelgas previas de marzo, abril y la semana pasada, cuando las universidades de las provincias se vieron especialmente afectadas.
El paro ha sido convocado por el Frente Sindical de Universidades Nacionales, que incluye a Conadu, Conadu Histórica, Fedun, CTERA, Fagdut, Fatun y UDA. A diferencia de la huelga anterior, se espera una alta adhesión en las facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), tradicionalmente menos afectadas por las medidas de fuerza, como Derecho, Medicina y Ciencias Económicas.
El conflicto se intensificó después de que la ministra Sandra Pettovello no presentara la prometida propuesta salarial en la reunión paritaria del jueves pasado. Según el Frente Sindical, la ministra se había comprometido a gestionar los fondos necesarios para reconocer la pérdida salarial y actualizar las garantías salariales, pero no cumplió con su promesa.
A pesar de un acuerdo alcanzado el 28 de mayo sobre la actualización por inflación de los gastos de funcionamiento de las universidades, no se llegó a un consenso en la paritaria salarial. La última oferta del Gobierno, del 9% en mayo, fue rechazada por los gremios. Según Conadu, los docentes y no docentes han recibido una actualización salarial del 61,4% durante la actual gestión, mientras que la inflación acumulada desde diciembre supera el 100%.
El Frente Sindical advierte que el conflicto universitario sigue abierto y denuncia que más de la mitad de los trabajadores universitarios se encuentran por debajo de la línea de pobreza, una situación que no se veía desde hace más de 20 años.

