Después de los disturbios que sacudieron a Ecuador el 9 de enero, el presidente colombiano, Gustavo Petro, ha ratificado su respaldo al Gobierno de Daniel Noboa y ha ordenado a las Fuerzas Militares fortalecer la seguridad en la frontera entre ambas naciones. La medida fue confirmada por el general Helder Fernán Giraldo, comandante de las Fuerzas Militares, quien destacó la comunicación directa con las autoridades ecuatorianas para llevar a cabo operaciones de apoyo.
Se ha desplegado un amplio dispositivo que abarca tierra, aire y río, con el respaldo adicional de la Policía Nacional, con el objetivo de mitigar acciones delictivas en el futuro. Más de 200 uniformados se sumaron a la frontera, ubicándose en pasos formales y no formales entre ambos países. Además, se ha reforzado la inteligencia en sitios estratégicos como el Puente Internacional de Rumichaca, Chiles, Cuaspud, Carlosama y el corregimiento de La Victoria en Ipiales.
Dos helicópteros Black Hawk de la aviación del Ejército Nacional y la FAC, junto con aeronaves no tripuladas, serán utilizados para monitorear la zona en tiempo real. Fuentes militares confirman que esta presencia se mantendrá en la región.
A raíz de la escalada de violencia, el Gobierno peruano también ha aumentado el número de militares en su frontera con Ecuador en señal de apoyo.
En medio de las medidas para contrarrestar los actos delictivos en Ecuador, el presidente Daniel Noboa ha anunciado la posibilidad de deportar a 1.500 presos de nacionalidad colombiana hacia su país de origen para aliviar la carga carcelaria ecuatoriana.
«Nuestro deber es proteger a los ciudadanos», afirmó Noboa, quien destacó que su gobierno no cederá ante las presiones de los criminales. Enfatizó que las bandas delincuenciales serán consideradas «objetivos militares», dejando claro que no permitirá que el terrorismo amedrente a la ciudadanía.

