La bióloga molecular Alina Chan lanzó una fuerte advertencia sobre la falta de controles suficientes en algunas investigaciones con virus potencialmente peligrosos y sostuvo que el avance de este tipo de experimentos debería estar acompañado por una regulación mucho más estricta. La especialista, que trabajó en ingeniería de vectores virales, señaló que actualmente no existe un organismo internacional con poder suficiente para supervisar de manera integral las investigaciones capaces de generar riesgos sanitarios de gran escala.
Uno de los principales puntos de preocupación son determinados experimentos conocidos como de “ganancia de función”, en los que un microorganismo puede adquirir nuevas características. Si bien buena parte de la investigación con patógenos resulta fundamental para estudiar enfermedades y desarrollar herramientas de prevención, Chan remarcó que los trabajos capaces de volver a un virus más transmisible o peligroso requieren un nivel especial de evaluación y vigilancia.
La experta recordó además que los accidentes de laboratorio no son únicamente una posibilidad teórica. Una revisión publicada en 2024 registró cerca de 300 casos de trabajadores que contrajeron los patógenos que investigaban entre 2000 y 2021, aunque los propios autores señalaron que los datos disponibles podrían representar solamente una parte de los incidentes reales. Actualmente existen, además, al menos 53 laboratorios de máxima contención BSL-4 distribuidos en 22 países.
El debate volvió a cobrar fuerza después de la pandemia de coronavirus, aunque el origen del SARS-CoV-2 continúa sin una conclusión definitiva y existen evaluaciones diferentes sobre una posible transmisión natural o un eventual incidente de laboratorio. Más allá de esa discusión, Chan considera necesario establecer controles independientes y normas duraderas para las investigaciones de mayor riesgo, con el objetivo de impedir que un accidente científico pueda convertirse en el origen de una futura emergencia sanitaria mundial.

