La Casa de Moneda Argentina ha dejado de fabricar billetes de $1.000 y $2.000, según informó a través de un comunicado emitido este lunes. La medida responde a la decisión del Banco Central de rescindir los contratos que se mantenían para producir estas denominaciones, lo que obligará a detener todos los procesos productivos relacionados. A los empleados afectados se les recomendó utilizar sus vacaciones disponibles como alternativa frente a la suspensión de actividades.
La decisión se produce en un contexto de cambios significativos en la emisión de billetes. A partir de noviembre, se espera la llegada de una nueva denominación de $20.000, proveniente de China, que ya ha comenzado a configurarse en los cajeros automáticos del país. Se prevé que ingresen 230 millones de estos billetes, equivalentes a un aumento de $4,6 billones en la circulación de efectivo, lo que busca aliviar la demanda de billetes de menor denominación.
Por su parte, el vocero presidencial, Manuel Adorni, confirmó que el Gobierno Nacional avanza en la disolución de la Compañía de Valores Sudamericana, ex Ciccone Calcográfica, aduciendo una administración ineficiente. Según Adorni, la gestión anterior acumuló deudas millonarias y gastos significativos en importar billetes debido a la insuficiencia de la Casa de Moneda para cubrir la demanda interna, una situación que se busca revertir con la reestructuración de la entidad.
Este cambio también implica despidos y desafectación de personal en una estructura estatal que, según Adorni, se ha convertido en un «despilfarro» financiero. A través de estas reformas, el Gobierno plantea una estrategia que, a largo plazo, apuntará a mitigar el impacto inflacionario y racionalizar el gasto público en el ámbito de la emisión de dinero.

