En abril último el déficit fiscal primario, sin incluir el invento de las rentas de la propiedad, se disparó 820%. Ni el desbocado aumento de la deuda pública pudo cubrir semejante desequilibrio de las finanzas públicas y, por lo tanto, el BCRA tuvo que recurrir nuevamente a la emisión monetaria para financiar al Tesoro.
Pero el dato relevante es que, en algún momento, se especulaba, incluso quien esto escribe, con que la emisión monetaria para generar inflación era una estrategia para licuar el gasto público. Si bien algunas partidas fueron perdiendo relevancia, en todo el nuevo período del tercer gobierno kirchnerista se observa un nivel de erogaciones que aumenta más que el ritmo de aceleración que registra el nivel general de precios al consumidor que releva el Indec, es decir creció en términos reales.
Sí licuó el gobierno la partida correspondiente al pago jubilaciones y pensiones, la cual subió nominalmente 147 por ciento
En noviembre de 2019, último mes completo del gobierno de Cambiemos, el gasto primario sumó $375.300 millones y en abril de este este año llegó a $1.164.767 millones, aumentó el 210%. Por su parte, la inflación, tomando como referencia el IPC, fue 162%. Crece la tasa de inflación, pero mucho más el gasto público total. Sí licuó el gobierno la partida correspondiente al pago jubilaciones y pensiones, la cual subió nominalmente 147 por ciento.
El rubro que se disparó notablemente fue el correspondiente a subsidios económicos, para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos.
En noviembre de 2019 se destinaron $37,4 mil millones a subsidiar las tarifas de los servicios públicos y en abril de este año llegó a $162,1 mil millones con un incremento del 333%, bien por encima de la tasa de inflación. Y dado que ya en diciembre de 2021, cuando todavía no había empezado la invasión de Rusia a Ucrania, esa partida había llegado a $160,6 mil millones no puede atribuirse ese salto al efecto del conflicto bélico sobre el precio de los combustibles y el costo de la energía eléctrica. Ya había comenzado a mediados de 2021 a aumentar en forma más pronunciada.
Corregir el atraso de las tarifas de los servicios públicos sin un plan económico sólido, consistente y con un gobierno que genere credibilidad va a producir serios problemas sociales
El problema de fondo es que corregir este problema de atraso de las tarifas de los servicios públicos sin un plan económico sólido, consistente y con un gobierno que genere credibilidad va a producir serios problemas sociales. Pero no hacerlo, también.
La primera conclusión que se puede sacar de los primeros 29 meses de gobierno del Frente de Todos es que lejos de aumentar la tasa de inflación para licuar el gasto público, lo impulsó y aumentó notablemente el déficit fiscal, con lo cual potenció la necesidad de financiamiento a través del endeudamiento del Tesoro y la emisión del Banco Central.
En el primer gráfico se puede ver con claridad cómo en 2020 el déficit fiscal aumentó por efecto de la pandemia de Covid-19, pero en particular por la extensa cuarentena que hizo desplomar el nivel de actividad y consecuentemente la recaudación tributaria en el medio de la necesidad de aumento del gasto público social.
En 2020 el déficit fiscal aumentó por efecto de la pandemia de Covid-19, pero en particular por la extensa cuarentena
No obstante, superada la eterna cuarentena, volvió a acelerarse el ritmo de gasto a partir de mediados de 2021, de la mano del “Plan Platita” para revertir el adverso resultado electoral en las PASO de medio término.

