Una investigación realizada en Argentina reveló que las mujeres que superaron un cáncer de mama pueden presentar una mayor rigidez arterial incluso varios años después del diagnóstico. El hallazgo, publicado en la revista científica Cardio-Oncology, advierte sobre posibles alteraciones vasculares que podrían aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los especialistas destacaron la importancia de mantener controles médicos más allá de la finalización del tratamiento oncológico.
Qué descubrieron los investigadores
El estudio fue desarrollado por especialistas del Hospital Universitario Austral, la Universidad Austral y el CONICET, quienes analizaron a 2.318 mujeres de entre 35 y 65 años. De ese total, 53 tenían antecedentes de cáncer de mama, con una mediana de más de cinco años desde el diagnóstico. Los resultados mostraron que estas pacientes presentaban una mayor rigidez en las arterias, incluso después de considerar factores como hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad y colesterol elevado.
La alteración identificada consiste en una pérdida de elasticidad de las paredes arteriales, que normalmente se expanden y contraen para facilitar la circulación sanguínea. Cuando disminuye esa capacidad, aumenta la presión que reciben distintos órganos, como el corazón, el cerebro y los riñones. Los investigadores utilizaron la medición de la velocidad de onda de pulso para evaluar este fenómeno y observaron valores superiores entre las mujeres con antecedentes oncológicos. Sin embargo, aclararon que el hallazgo no significa que todas las pacientes desarrollarán enfermedades cardiovasculares.
La importancia de los controles después del cáncer
Aunque todavía no se determinó una causa específica, los especialistas consideran que los tratamientos oncológicos, los procesos inflamatorios y determinados cambios metabólicos podrían contribuir a estas alteraciones. Algunas terapias, como la quimioterapia y la radioterapia, pueden afectar el sistema cardiovascular, aunque su impacto depende de múltiples factores. Al tratarse de una investigación observacional con un grupo reducido de sobrevivientes, los resultados no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.
Frente a estos resultados, los profesionales recomiendan reforzar el seguimiento cardiovascular de las mujeres que atravesaron un cáncer de mama, incluso cuando ya no presentan signos de la enfermedad. Los controles pueden incluir la evaluación de la presión arterial, el colesterol, la glucosa y otros factores de riesgo, según las necesidades de cada paciente. También se aconseja mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente y evitar el tabaquismo. El objetivo es detectar posibles complicaciones de manera temprana y mejorar la calidad de vida de quienes superaron la enfermedad.

