El sacerdote argentino Gabriel Romanelli, herido en el reciente ataque contra la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza, aseguró que el bombardeo “fue una sorpresa” y negó que haya sido un error. “Fue un impacto directo”, sostuvo, y confirmó que tres personas murieron y al menos dos jóvenes resultaron heridos. Romanelli, que reside en la única iglesia católica del enclave palestino, relató que en el momento de la explosión acababa de terminar una reunión y se disponía a tomar mate con una joven colaboradora.
El Ejército de Israel había declarado que el bombardeo fue un accidente. Sin embargo, Romanelli lo puso en duda: “Dicen que fue un error, pero impactó en el frente del templo. Fue un impacto directo, con esquirlas por todas partes”, expresó. El párroco explicó que en ese momento había menos personas en el lugar porque venía pidiendo que se protegieran de los bombardeos, aunque el intenso calor dificultaba mantener a los niños dentro de la parroquia.
La Iglesia de la Sagrada Familia, construida en piedra y ubicada en el norte de Gaza, es parte del Patriarcado Latino de Jerusalén. Desde el inicio del conflicto, se convirtió en un refugio para los civiles: “Tenemos menos de 500 refugiados”, indicó el sacerdote. Romanelli también contó que, pese al impacto, “la cruz se salvó” gracias a una piedra que absorbió parte de la explosión.

