La inusual frecuencia de ciclones ha sumido a Filipinas en una crisis sin precedentes, dejando un saldo de al menos 164 muertos y más de 10.000.000 de personas afectadas. Durante las últimas semanas, el archipiélago sufrió el impacto de seis tormentas tropicales consecutivas, destacando el supertifón Man-yi, que este lunes continuaba dejando daños significativos tras su paso por el norte del país.
Aunque el país enfrenta regularmente una veintena de ciclones al año, los expertos señalan que estas tormentas se produjeron fuera de temporada, intensificando el impacto. La tormenta más devastadora fue Trami, que dejó casi 140 muertos y sepultó viviendas tras lluvias torrenciales en Luzón. Las autoridades reconocen fallas en los sistemas de alerta y evacuación, lo que agravó la tragedia.
Ante la amenaza constante, más de 650.000 personas fueron evacuadas durante el paso de Man-yi. La combinación de las tormentas ha generado pérdidas estimadas en 308.000.000 de dólares, de los cuales 119.000.000 corresponden al sector agrícola, vital para el país. Esto ha obligado a Filipinas a importar millones de toneladas de arroz para cubrir la demanda.
Organismos internacionales advierten que la capacidad de respuesta del país está al límite debido a la frecuencia de los desastres. El presidente Ferdinand Marcos Jr. destacó que esta situación es parte de una “nueva realidad” vinculada a la crisis climática, que seguirá desafiando a las autoridades y a la población filipina en los próximos meses.

