Cada 19 de noviembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes, una fecha instituida en el año 2000 por la Fundación de la Cumbre Mundial de la Mujer (WWSF). Este día busca visibilizar una problemática global que afecta profundamente a la infancia y adolescencia, promoviendo la adopción de medidas concretas para prevenir y erradicar el abuso sexual, así como garantizar la protección de las víctimas.
En Argentina, datos del Programa Nacional «Las Víctimas contra las Violencias» indican que entre 2020 y 2021, el 58% de las víctimas de violencia sexual fueron menores de edad, con un total de 3.219 casos registrados. Las cifras muestran una mayor incidencia en niñas y adolescentes de género femenino, quienes representan casi cuatro veces más víctimas que sus pares masculinos. En el caso de los varones, el rango etario más afectado es de 12 a 17 años.
El abuso sexual puede manifestarse tanto en el ámbito intra como extra familiar, así como en formas de explotación sexual, pornografía infantil y grooming. Las consecuencias de estas violencias trascienden el tiempo, impactando el desarrollo físico, emocional y social de las víctimas. Desde la modificación del artículo 72 del Código Penal en Argentina, este delito es considerado de acción pública, lo que ha permitido un aumento en los casos denunciados, siendo que el 75% de los abusadores suelen ser personas del entorno cercano.
La prevención y la protección efectiva requieren un esfuerzo conjunto entre organismos nacionales, provinciales, locales y organizaciones de la sociedad civil. Este día nos invita a redoblar esfuerzos en la detección temprana de estas situaciones y a trabajar bajo el marco de la Convención de los Derechos del Niño, que garantiza el derecho de los menores a ser escuchados y protegidos frente a cualquier forma de violencia.

