En un giro inesperado, el voto en blanco en el balotaje de 2023 descendió drásticamente, no alcanzando ni el 2%, a pesar de las expectativas previas. Aunque se especulaba con un aumento justificado por la falta de representación de algunos seguidores de Patricia Bullrich, los resultados indican lo contrario.
Analistas anticipaban un crecimiento del voto en blanco, pero el 1,55% registrado desafió estas predicciones. Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina, señaló que el voto en blanco suele ser un mensaje testimonial, pero las mediciones no mostraron un fenómeno significativo.
La participación electoral aumentó al 76,32%, superando las PASO y acercándose al índice de la primera vuelta. Este incremento, junto con la baja incidencia de votos en blanco y nulos, posiblemente contribuyó al contundente triunfo de Javier Milei sobre Sergio Massa.
La incertidumbre sobre el ausentismo durante el fin de semana largo llevó a debates sobre cambiar la fecha, pero la decisión final mantuvo el calendario electoral. Cabe destacar que la participación electoral aumentó en comparación con las PASO, marcando un 7,6% de crecimiento.
En una comparación histórica, estas elecciones vieron un aumento continuo en la participación desde las PASO hasta la segunda vuelta, en contraste con las elecciones de 2021 que tuvieron la participación más baja en la historia reciente.
Desde el retorno de la democracia, la participación ciudadana en las elecciones argentinas ha mantenido un nivel superior al 70%, salvo las PASO de 2021 debido a la pandemia. Las cifras más altas se registraron en 1983 y 1989, superando el 85% inmediatamente después de la recuperación democrática.

