La preocupación en el sector comercial de Jujuy se intensifica tras confirmarse un escenario de ventas en baja sostenida durante casi un año, lo que impacta de lleno en la actividad minorista. El retroceso del consumo no solo reduce los ingresos de los comerciantes, sino que también pone en riesgo la continuidad de numerosos locales en toda la provincia.
Desde el sector advierten que la situación alcanzó un punto crítico: muchos negocios no logran cubrir costos básicos como alquileres y salarios, lo que deriva en cierres cada vez más frecuentes. La caída de la demanda, combinada con el deterioro del poder adquisitivo de la población, configura un panorama complejo que golpea especialmente al comercio formal.
A este contexto se suma la creciente competencia del comercio informal y de las ventas online, que operan con menores costos y sin las mismas exigencias fiscales. En paralelo, los comerciantes denuncian una carga impositiva elevada, con tasas municipales consideradas excesivas y difíciles de sostener, como las vinculadas a inspección y habilitación, que se calculan sobre los ingresos brutos.
Frente a esta realidad, representantes del sector impulsan medidas urgentes para aliviar la presión fiscal y simplificar los trámites administrativos. En ese marco, se iniciaron gestiones con autoridades locales para avanzar en cambios normativos que permitan sostener la actividad comercial, mientras se analiza la implementación de un nuevo esquema tributario que contemple la delicada situación del sector.

