La astenia, definida como una falta persistente de energía que se agrava con el ejercicio y se percibe incluso en reposo, ha emergido como un motivo de consulta médica recurrente en diversas partes del mundo. Este síntoma, comúnmente asociado con enfermedades subyacentes graves, requiere atención médica para determinar sus causas y establecer un tratamiento adecuado.
Según la Sociedad Española de Medicina Interna, la astenia puede ser provocada por factores como la depresión, el embarazo, el insomnio crónico o el exceso de trabajo, así como enfermedades cardíacas, pulmonares, anemias y ciertos tipos de infecciones. La pandemia de COVID-19 también ha puesto de manifiesto casos de astenia en pacientes post-COVID, debido a procesos inflamatorios que afectan el sistema muscular.
El síndrome de astenia crónica, caracterizado por un agotamiento que persiste por más de seis meses y afecta significativamente la vida diaria, representa un desafío para la medicina actual. Aunque no existe una cura definitiva, se recomienda un enfoque preventivo que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el consumo de alcohol y tabaco.
«Es crucial responder a las señales persistentes de astenia con una evaluación médica completa», enfatiza la Clínica Universidad de Navarra. Los tratamientos actuales varían desde antidepresivos hasta programas específicos de ejercicio, dependiendo de la causa subyacente identificada en cada paciente.
La identificación temprana y el manejo adecuado de la astenia son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. Los expertos coinciden en la importancia de consultar a un médico ante la presencia prolongada de estos síntomas, para así abordar adecuadamente esta condición debilitante.

