Jujuy inició su temporada turística de invierno con expectativas de una importante ocupación hotelera y una amplia variedad de destinos naturales, culturales e históricos. Uno de los circuitos más elegidos es la Quebrada de Humahuaca, donde se puede recorrer Purmamarca, contemplar el Cerro de los Siete Colores y caminar por el Paseo de los Colorados. El itinerario puede continuar por Maimará, Tilcara, Uquía y Humahuaca, con visitas a ferias artesanales, iglesias, museos y miradores como las Serranías del Hornocal.
Otra alternativa es adentrarse en la Puna jujeña, una región de paisajes extensos y pueblos ubicados a gran altura. Las Salinas Grandes se encuentran a unos 65 kilómetros de Purmamarca y ofrecen la posibilidad de caminar por el salar y conocer el trabajo de las comunidades locales. También pueden visitarse Susques, Abra Pampa, La Quiaca, Yavi y el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos, aunque se recomienda viajar con abrigo, hidratarse y tomar precauciones por la altura.
Para quienes buscan vegetación, senderos y temperaturas menos rigurosas, las Yungas presentan propuestas diferentes a los paisajes puneños. El Parque Nacional Calilegua conserva más de 76 mil hectáreas de selva de montaña y permite realizar caminatas y observar numerosas especies de aves. San Francisco, en Valle Grande, funciona además como punto de partida para excursiones hacia cascadas, el Alto Calilegua y las Termas del Jordán, recorridos que deben realizarse con guías locales experimentados.
San Salvador de Jujuy y la región de los Valles completan la oferta para quienes prefieren paseos cercanos y actividades urbanas. El casco histórico, el Cabildo, el Salón de la Bandera, las Termas de Reyes, las Lagunas de Yala y los diques de El Carmen pueden recorrerse durante una escapada de uno o dos días. La agenda oficial de julio también contempla visitas guiadas por el centro histórico, actividades invernales en la capital, propuestas en La Quiaca, peñas, ferias y celebraciones tradicionales en distintas localidades de la provincia.

