El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ha tomado el centro del escenario en la 78ª Asamblea General de las Naciones Unidas, robándose la atención en un mundo asediado por crisis y conflictos. En su primer discurso ante la tribuna de la ONU, Zelensky abordó la situación en Ucrania y presentó propuestas concretas para reforzar el principio de integridad territorial y mejorar la capacidad de la ONU para prevenir y detener la agresión.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aprovechó la ocasión para exigir a Rusia que detenga su invasión a Ucrania, calificándola como una «agresión descarnada». Este llamado refleja la firme posición de Washington en su apoyo a Ucrania en su conflicto con Rusia.
Zelensky, quien el año pasado participó en la Asamblea General de la ONU por videoconferencia, también participará en un Consejo de Seguridad dedicado a su país. Posteriormente, viajará a Washington, donde será recibido en la Casa Blanca, fortaleciendo así su alianza con Estados Unidos en la lucha contra la agresión rusa.
Durante su discurso en Nueva York, Zelensky destacó la importancia de que sus mensajes sean escuchados por los socios de Ucrania y expresó su deseo de buscar una «paz justa» para su país. Además, resaltó la imposibilidad de recibir apoyo en el Consejo de Seguridad debido al veto de Rusia y agradeció el histórico respaldo que Ucrania ha encontrado en la Asamblea General.
No obstante, en el contexto global, aumentan las voces del Sur Global que piden una solución pacífica al conflicto en Ucrania, que ha tenido un impacto significativo en todo el mundo, incluyendo el aumento de los precios de los alimentos, especialmente perjudicial para los más vulnerables. Ucrania es uno de los principales productores de cereales del mundo.
El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, se reunirá con Zelensky por primera vez, buscando un papel de mediador en la guerra de Ucrania sin tomar partido por ninguna de las partes. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha propuesto conferencias de paz tanto con Ucrania como con Palestina, enfatizando la necesidad de encontrar soluciones a los problemas urgentes en medio de un mundo cada vez más fragmentado y asolado por diversas crisis.
En la 78ª Asamblea de la ONU, que contará con la presencia de más de 140 mandatarios, se abordarán temas cruciales como la pandemia de COVID-19, la crisis climática, los conflictos en África y Ucrania, la crisis migratoria y la inflación. Estas tensiones geopolíticas sin precedentes han transformado el mundo en un espacio «multipolar y menos multilateral», como lo describió el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.
A pesar de los desafíos, los estados miembros se han comprometido a «actuar sin demora» para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, con la esperanza de abordar las crecientes crisis y no dejar a nadie atrás. La comunidad internacional busca avanzar hacia un futuro más pacífico y sostenible, mientras enfrenta desafíos inmediatos y a largo plazo en esta importante reunión global.

