River Plate quedó afuera de la Copa Libertadores tras caer 3-1 ante Palmeiras en el estadio Allianz Parque, resultado que selló un global de 5-2 a favor del equipo brasileño en los cuartos de final. El Millonario había caído 2-1 en el partido de ida disputado en el Monumental, por lo que afrontaba la revancha con la obligación de ganar para avanzar.
El partido en Brasil comenzó con un golpe de ilusión para River: a los 7 minutos, Maximiliano Salas abrió el marcador con un cabezazo, igualando momentáneamente la serie. Sin embargo, Palmeiras reaccionó en el complemento: Vitor Roque empató poco después del reinicio, y José Manuel López, desde los doce pasos, completó la remontada con un gran remate al ángulo. Para colmo de males, Marcos Acuña fue expulsado con doble amarilla cerca del cierre del encuentro, dejando al equipo de Gallardo con 10 hombres.
La eliminación no sólo representa una decepción deportiva, sino también un golpe económico: River dejó de percibir cerca de 2,3 millones de dólares que correspondían al premio por avanzar a semifinales. Además, en las redes sociales y entre los hinchas presentes en Brasil se desataron críticas hacia la actitud del plantel durante y al finalizar el partido. Algunos cuestionaron la entrega, la concentración y la implicancia emocional del equipo.
Ahora, River debe reorientar su temporada hacia los objetivos nacionales. Con la Libertadores ya concluida para los de Núñez, el foco pasará por el Torneo Clausura y la Copa Argentina, además de asegurar su clasificación al certamen continental del año próximo. El desgaste del proyecto, la presión sobre Marcelo Gallardo y la necesidad de reflotar expectativas internas serán determinantes en el ciclo que viene.

