El día de ayer, 14 de junio, sesionó la Convención Constituyente en la Legislatura de Jujuy, donde se aprobó por unanimidad la reforma parcial de la Constitución. Con el voto afirmativo de los cuarenta convencionales presentes, pertenecientes al Frente Cambia Jujuy y al Frente Justicialista, se logró consensuar una serie de modificaciones que buscan adaptar la Carta Magna a los profundos cambios sociales, económicos y políticos que han tenido lugar desde su última reforma en 1986.
El Gobernador Gerardo Morales, quien presidió las deliberaciones, resaltó la importancia de esta reforma al afirmar que se trata de una ampliación de derechos y una ratificación de la paz social. Durante su exposición, destacó especialmente la protección reforzada del derecho a la reunión y manifestación pacífica, haciendo hincapié en que la ley que reglamente este derecho deberá respetar estándares internacionales de Derechos Humanos, evitando cualquier forma de criminalización hacia quienes lo ejerzan.
En concordancia con estas ideas, el presidente del bloque del Frente Justicialista, Guillermo Jenefes, enfatizó la necesidad de considerar que el ejercicio de un derecho no puede impedir el ejercicio de otros derechos, estableciendo así un equilibrio entre las diversas libertades consagradas en la Constitución.
La aprobación en general de la reforma se produjo después de que se expusieran los informes de las siete comisiones que conforman la Convención y de que los presidentes de los bloques del Frente Justicialista y del Frente Cambia Jujuy presentaran las posiciones de sus respectivas bancadas.
Por su parte, Adriano Morone, presidente de la Juventud Radical, destacó la nueva Constitución Provincial como un «progreso inconmensurable» que se adapta a la realidad y a los desafíos actuales y futuros. Entre los avances mencionados, resaltó la inclusión digital, la educación para el trabajo, la perspectiva de género, el respeto por las diversidades y un mejor tratamiento de temas relacionados con las juventudes.
Morone también hizo referencia a la «campaña de desinformación» emprendida por aquellos sectores que, finalmente, renunciaron a la Convención después de ser elegidos por el pueblo para cumplir un rol, eludiendo así sus deberes y responsabilidades.


