El Gobierno ha confirmado que a partir de septiembre las tarifas de luz y gas en todo el país se incrementarán en un 4% promedio. Este nuevo ajuste afectará a hogares, industrias y comercios, y se suma a una serie de aumentos previos que se han venido aplicando a lo largo del año.
El aumento en las tarifas se enmarca dentro de la política gubernamental de reducción gradual de subsidios y ajuste de precios relativos, con el objetivo de corregir las distorsiones que se han acumulado en los últimos años. Según fuentes oficiales, este ajuste es necesario para acercar el costo real de la energía a lo que pagan los usuarios, reduciendo la carga de los subsidios que actualmente cubren una parte significativa de estos costos.
La suba, que impactará de manera uniforme en todas las regiones del país, responde también a la necesidad de cubrir los costos operativos y de distribución del sector energético, que han aumentado en los últimos meses. Este ajuste incluye tanto el precio de la electricidad como del gas, además de los servicios de transporte y distribución, que también verán incrementos en sus tarifas.
El equipo económico del Gobierno, liderado por el ministro de Economía Luis Caputo, anticipa que la reducción del Impuesto PAIS contribuirá a una desaceleración de la inflación en septiembre, lo que justificaría la implementación de este nuevo aumento sin provocar un desbalance significativo en los índices inflacionarios.
El Gobierno continúa evaluando la posibilidad de nuevos ajustes en el futuro, dependiendo de la evolución de los costos energéticos y la situación económica general. Con esta medida, se busca continuar con el ordenamiento de las cuentas públicas y la reducción de la carga fiscal, aunque esto implique un mayor esfuerzo para los usuarios en todo el país.

