El glaucoma, una enfermedad ocular que afecta al nervio óptico y es la principal causa de ceguera prevenible en el mundo, sigue representando un desafío significativo para la salud visual. Los expertos hacen hincapié en la necesidad de concientizar sobre la importancia de la detección precoz de esta enfermedad, que puede pasar desapercibida hasta en un 50% de los casos.
El glaucoma es conocido como el «ladrón silencioso de la visión» debido a que, en sus etapas iniciales, no presenta síntomas evidentes. Esto significa que muchas personas pueden padecer la enfermedad sin saberlo, lo que lleva a un diagnóstico tardío y a la progresión de la pérdida de visión.
Los especialistas resaltan que el glaucoma es más frecuente después de los 40 años y aumenta su incidencia con la edad, siendo mucho más común después de los 70 años. Además, afecta al 2% de la población argentina, y se estima que para el año 2040 esta cifra podría aumentar a más de 110.000.000 de personas en todo el mundo.
Según los expertos, aunque la mayoría de los pacientes no experimentan síntomas en las primeras etapas, algunos pueden notar cambios en la visión periférica o experimentar dolor de cabeza y visión borrosa. Sin embargo, estos síntomas suelen ser leves y pueden ser fácilmente pasados por alto.
Los exámenes oftalmológicos regulares, que incluyen la medición de la presión intraocular y la evaluación del nervio óptico, son cruciales para detectar el glaucoma en sus etapas iniciales, cuando el tratamiento puede ser más efectivo. De esta manera, la detección temprana es clave para preservar la visión y mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad.

