Lisandro Llampa, un joven de la ciudad de Palpalá, fue víctima de un grave hecho de violencia el pasado 1 de mayo. Aquella noche, Día del Trabajador, fue a un boliche de la zona y allí conoció a unas mujeres que, según su familia, lo habrían drogado sin su consentimiento. Fue encontrado horas más tarde, inconsciente, en un baldío, y desde entonces permanece internado con secuelas físicas severas.
Según relató su hermana Yolanda, tras ser asistido por personal del SAME, Lisandro fue trasladado primero al hospital Snopek y luego al hospital Pablo Soria, donde recuperó la conciencia. Durante las primeras horas, perdió el control total de su cuerpo. Si bien logró recuperar algo de movilidad en los brazos y puede sentarse, aún no puede caminar. Los estudios médicos no detectaron daño neurológico ni estructural, lo que mantiene la incertidumbre sobre su estado.
A la angustia por el delicado cuadro de salud se suma la falta de resolución en trámites con la obra social, lo que impide avanzar con nuevos estudios clínicos necesarios. Yolanda explicó que, aunque su hermano dejó de trabajar hace un año y medio, la obra social no le ha entregado la constancia de baja, generando trabas en su tratamiento. “Estamos estancados”, lamentó.
La familia presentó la denuncia el mismo día del hecho en la Brigada de Investigaciones. El caso fue derivado a la Comisaría 62 y hoy esperan reunirse con la ayudante fiscal para conocer avances. Mientras tanto, decidieron visibilizar el caso para generar conciencia sobre este tipo de ataques, que —según afirman— ocurren con frecuencia y muchas veces no se denuncian por miedo o vergüenza.

