La morosidad en los bancos argentinos comenzó a generar preocupación en el sistema financiero debido al aumento de los atrasos en el pago de créditos, especialmente en el segmento de familias. Informes recientes señalan que el nivel de irregularidad en los préstamos al sector privado subió con fuerza durante 2025, impulsado por la pérdida del poder adquisitivo y el mayor costo del financiamiento.
De acuerdo con datos del Banco Central, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado cerró 2025 en torno al 5,5%, cuando un año antes era cercano al 1,6%. El incremento se explica principalmente por el deterioro en los préstamos a los hogares: la morosidad de las familias alcanzó el 9,3%, más del triple del nivel registrado a fines de 2024.
Entre los créditos con mayor nivel de incumplimiento se destacan los préstamos personales, las tarjetas de crédito y los créditos prendarios, líneas que suelen utilizarse para financiar consumo. En algunos casos, los préstamos personales presentan niveles de mora cercanos al 12%, mientras que las tarjetas superan el 9%.
Especialistas señalan que el aumento de las tasas de interés y el menor poder de compra de los ingresos durante 2025 influyeron en la capacidad de pago de los clientes. Ante este escenario, los bancos comenzaron a reforzar previsiones por posibles incobrables y advierten que el comportamiento de la morosidad será un factor clave para la evolución del crédito y la rentabilidad del sistema financiero en los próximos meses.

