En el marco del Primer Debate Presidencial, los candidatos Patricia Bullrich, Sergio Massa y Javier Milei se enfrentaron en una intensa discusión sobre una serie de temas clave. Cada uno de los participantes destacó sus propuestas y puntos de vista, mientras que algunos también se centraron en criticar a sus rivales.
Uno de los momentos destacados del debate fue el enfoque en cuestiones económicas. Patricia Bullrich, representante de Juntos por el Cambio, enfrentó críticas por su explicación de los temas económicos, tanto en el contenido como en la forma de expresarse. Aunque algunos miembros de su partido reconocieron problemas en su desempeño, defendieron a su candidata argumentando que ningún otro candidato «la rompió» en ese aspecto.
Sergio Massa, por su parte, elogió su propio enfoque en la unidad gubernamental, destacando su propuesta productivista y una visión de impuestos menos regresivos. También se las arregló para sortear las críticas sobre la alta inflación.
Javier Milei, conocido por su estilo controversial, sorprendió al mantener un tono más moderado al principio del debate, pero posteriormente se exaltó al hablar de derechos humanos, reivindicando una cifra de desaparecidos mucho menor que la ampliamente aceptada. Esta afirmación generó una fuerte reacción de otros candidatos y del público.
El debate, que se llevó a cabo bajo reglas estrictas que incluyeron la prohibición de hablar, gritar o aplaudir, fue seguido de cerca por una audiencia diversa que incluyó a gobernadores, ministros, líderes gremiales y otros dirigentes nacionales.
En general, destacó el entrenamiento previo de los candidatos, la preparación de respuestas ingeniosas y las reacciones gestuales de los participantes.
El evento se llevó a cabo en el Centro de Convenciones Forum, con una audiencia diversa que incluyó representantes de distintas fuerzas políticas. Las discusiones previas al debate también atrajeron la atención de los medios de comunicación, con diversos referentes políticos dando sus opiniones sobre el evento.

