En la víspera de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París, la red de trenes de alta velocidad en Francia fue objeto de actos vandálicos que causaron serias interrupciones en el servicio. La compañía ferroviaria SNCF informó que se produjeron incendios deliberados en las líneas de alta velocidad del Atlántico, Norte y Este, afectando gravemente el transporte.
Los ataques se llevaron a cabo en varios puntos estratégicos de las líneas, provocando la cancelación de numerosos trenes y generando largas filas de pasajeros en la estación Gare Montparnasse de París. Se estima que unos 800.000 pasajeros se han visto afectados, y la compañía advierte que las reparaciones podrían durar todo el fin de semana.
Las autoridades han condenado enérgicamente estos actos de sabotaje, calificándolos de «criminales» y «coordinados». La SNCF ha movilizado a miles de trabajadores para restaurar el servicio lo antes posible y asistir a los pasajeros en las estaciones. Mientras tanto, se ha recomendado a los usuarios que pospongan sus viajes si es posible y se ha asegurado que los billetes interrumpidos serán reembolsables.
El impacto de estos ataques es significativo, no solo por la interrupción del tráfico ferroviario en un día muy concurrido, con la llegada de visitantes para los Juegos Olímpicos y el inicio de las vacaciones de verano de muchos parisinos, sino también por el desafío logístico que supone reparar los conductos de fibra óptica dañados.

