El cierre de 2025 dejó nuevas señales de debilidad en la economía argentina, que se suman al retroceso de indicadores clave como el EMAE y la producción industrial. Según la encuesta de supermercados del Indec, las ventas de las grandes cadenas registraron en noviembre una caída real interanual del 2,8%, mientras que en la comparación mensual desestacionalizada la baja fue del 3,8%, confirmando un freno en el consumo hacia el final del año.
En términos nominales, los supermercados facturaron $2,21 billones durante noviembre, lo que implicó un aumento interanual del 21,2%, aunque muy por debajo de la inflación del 31,4%, lo que explica la contracción real. El único dato positivo del informe aparece al observar el acumulado enero-noviembre, período en el que las ventas crecieron 2,2% real respecto de 2024, aunque ese resultado no logró compensar el deterioro del último mes analizado.
El detalle por rubros muestra que solo dos categorías superaron la inflación: alimentos preparados y rotisería, con una suba del 34,7%, y carnes, que crecieron 48,3% interanual. En contraste, la mayoría de los productos registró aumentos muy inferiores al IPC, con caídas reales significativas en bebidas, artículos de limpieza y perfumería y productos de almacén, lo que refleja un ajuste en el gasto de los hogares.
La situación es aún más adversa en los autoservicios mayoristas, donde las ventas cayeron 8,3% interanual en noviembre y acumulan un retroceso del 7,7% en los primeros once meses del año. Aunque se registró una leve mejora mensual frente a octubre, el panorama general sigue siendo negativo: solo el rubro carnes mostró un desempeño superior a la inflación, mientras que sectores como electrónicos y artículos para el hogar y panadería registraron bajas nominales, profundizando el escenario de contracción del consumo.

