En el primer trimestre del año, las industrias yerbateras argentinas importaron cerca de cuatro millones de kilos de yerba mate canchada procedente de Paraguay y Brasil, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Esta cifra representa aproximadamente el 60% del total importado durante todo el año 2023.
La decisión de recurrir a la importación de yerba mate no es nueva para Argentina, ya que en años anteriores se ha recurrido a esta medida en situaciones de sequía que afectaron la producción local. Sin embargo, el panorama de este año es distinto, con una zafra que avanza con buenos rendimientos y la posibilidad de alcanzar una producción récord de hoja verde.
El aumento de las importaciones en la actualidad, según representantes del sector yerbatero, se atribuye al valor del dólar frente al proceso inflacionario, así como a los beneficios impositivos otorgados por el Gobierno Nacional para incentivar la importación desde países vecinos y, de esta manera, reducir los precios en los comercios locales.
Sin embargo, algunos actores del sector expresan preocupación ante esta situación. Se señala que las industrias podrían estar aprovechando los bajos precios de la importación para reponer su stock, lo que podría traducirse en menores pagos al productor local y en la extensión de los plazos de pago.
Desde el sector cuestionaron la necesidad de importar yerba mate cuando la producción local es suficiente y los precios se mantienen estables. Además, se advierte que esta práctica podría impactar negativamente en el mercado argentino, que ya enfrenta una retracción en las ventas.
Algunos dirigentes temen que estas importaciones sean el preludio de una reducción en los precios pagados al productor local, similar a lo que ocurrió en la década del 90 tras la desregulación propuesta por el Gobierno de Carlos Menem. La eliminación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) en esa época desencadenó una crisis en el sector, que culminó en la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
La situación actual plantea desafíos para los productores locales, especialmente en un contexto de aumento de los costos de los insumos y la presión de los trabajadores por incrementos salariales. El sector yerbatero, que ha experimentado crisis en el pasado, busca garantizar condiciones justas para los productores y mantener la estabilidad del mercado.

