Tras cinco días de intensa búsqueda, la empresa Ocean Great confirmó ayer que los cinco pasajeros a bordo del submarino Titán fallecieron. La teoría que se había barajado en las últimas horas fue confirmada: el sumergible sufrió una «implosión catastrófica».
La confirmación se dio después de analizar los restos recogidos por uno de los robots submarinos enviados en busca del Titán. Durante una rueda de prensa, el contralmirante John Mauger de la Guardia Costera estadounidense afirmó que «los restos son consistentes con una implosión catastrófica de la nave» y expresó sus condolencias a las familias afectadas.
«Este es un caso increíble y complejo, y aún estamos trabajando para determinar los detalles sobre la línea de tiempo relacionada con esta tragedia», subrayó Mauger. Además, agregó que los robots seguirán recopilando información en el área donde se encuentra el sumergible.
La implosión del submarino se produjo debido a la enorme presión del agua durante el sumergimiento. La presión superó la resistencia del casco del Titán, deformando su estructura y provocando la pérdida de vidas de los tripulantes. Es importante destacar que los restos del Titanic, el destino previsto del Titán, se encuentran a una profundidad de 3.800 metros.
Se plantea la posibilidad de que la falla en el diseño o construcción del submarino haya sido la causa de esta tragedia. Carlos Mascaraque, profesor de Tecnología Naval de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), menciona que una de las áreas más críticas en la seguridad de un submarino es la unión entre las piezas que forman el casco resistente, ya que es allí donde la presión ejerce mayor fuerza.

