El jet lag es un trastorno temporal que afecta a quienes viajan rápidamente entre diferentes husos horarios, particularmente en vuelos largos. Este desajuste ocurre porque el cuerpo humano necesita tiempo para adaptarse a los nuevos ciclos de luz y oscuridad, afectando el reloj circadiano. Entre los síntomas más comunes se encuentran la fatiga, problemas de sueño, malestar gastrointestinal y disminución en el rendimiento físico y mental.
El tiempo de ajuste varía según la dirección del viaje. Un estudio de 2021 sugiere que, al viajar hacia el oeste, el cuerpo tarda medio día por zona horaria cruzada en adaptarse, mientras que al viajar hacia el este, este proceso lleva un día completo por cada zona. No obstante, esta duración puede variar entre individuos, lo que complica su regulación a nivel molecular.
Para contrarrestar los síntomas del jet lag, los especialistas recomiendan varias estrategias. La luz es el factor clave para ajustar el reloj interno, por lo que se aconseja exponerse a la luz por la mañana al viajar hacia el este y por la tarde al viajar hacia el oeste. También se sugiere mantener una buena higiene del sueño antes y durante el viaje, evitar comidas pesadas y moderar el consumo de cafeína. Además, el uso de melatonina puede ser beneficioso en ciertos casos.
A largo plazo, los efectos del jet lag pueden ser más serios si se experimenta de manera crónica, ya que estudios recientes han relacionado las alteraciones circadianas con el riesgo de desarrollar problemas de salud como trastornos metabólicos o incluso cáncer. Investigaciones actuales intentan comprender mejor estos efectos, particularmente en personas que viajan o trabajan en condiciones que alteran sus ritmos biológicos.

