La aerolínea Flybondi atraviesa una nueva crisis con la cancelación de más de 70 vuelos entre Navidad y Año Nuevo, afectando a unos 13.000 pasajeros. Estas interrupciones provocaron largas filas en Aeroparque, donde numerosos viajeros manifestaron su preocupación por no poder llegar a sus destinos durante las Fiestas. La Secretaría de Transporte evalúa medidas severas, incluida la suspensión del Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA), que autoriza a la compañía a operar.
La situación no es nueva; Flybondi acumuló 384 cancelaciones solo en noviembre y registró 700 reprogramaciones adicionales. A pesar de presentar un plan correctivo para mitigar estos problemas, las autoridades lo consideran insuficiente. Además, la empresa enfrenta investigaciones por incidentes de seguridad y fallas en sus talleres de mantenimiento, lo que agrava su delicada situación.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) confirmó que retomó el labrado de actas y posibles sanciones desde junio de este año para todas las aerolíneas. Según el organismo, el objetivo es garantizar servicios puntuales y de calidad. Por ahora, Flybondi evita sanciones económicas y pérdidas de rutas, pero sigue bajo estricta vigilancia debido a los numerosos reclamos de usuarios insatisfechos.
Fundada en 2018, la aerolínea de bajo costo opera 19 rutas nacionales y tres internacionales, con una flota de 17 aviones. Sin embargo, los rumores de venta y la falta de inversión en equipos para servicios de rampa ponen en duda su futuro. La incertidumbre crece en plena temporada alta, afectando la confianza de miles de pasajeros que dependen de sus servicios.

