Con el fallecimiento del papa Francisco este lunes 21 de abril, el Vaticano entró en un período de “Sede Vacante”, durante el cual la Iglesia Católica permanece sin pontífice. A partir de ahora, todas las miradas se dirigen al Cónclave 2025, el proceso mediante el cual se elegirá al nuevo Papa. Según las normas del Vaticano, esta elección no podrá realizarse de inmediato: debe esperar al menos 15 días desde la muerte del pontífice, plazo que coincide con los ritos funerarios.
El funeral de Francisco, quien murió a los 88 años por complicaciones respiratorias y cardíacas, se realizará este sábado 26 de abril a las 10 (hora de Roma) en la Basílica de San Pedro. Solo después de los nueve días de exequias podrá convocarse el cónclave, que reunirá a cerca de 130 cardenales electores provenientes de todo el mundo. Por lo tanto, se estima que la elección del nuevo papa tendrá lugar en mayo.
Durante el cónclave, los cardenales se reunirán a puertas cerradas en la Capilla Sixtina, donde se realizarán dos votaciones diarias hasta alcanzar el consenso necesario. La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis exige que el candidato obtenga al menos dos tercios de los votos para ser elegido. Si luego de 24 votaciones no se logra un acuerdo, se puede optar por nuevas modalidades de votación, aunque siempre con mayoría simple.
No existen requisitos formales para ser elegido papa, más allá de los necesarios para ser obispo: ser varón y tener pleno uso de razón. Sin embargo, la tradición indica que desde hace siglos los papas provienen del Colegio Cardenalicio. Mientras tanto, la comunidad católica y el mundo aguardan con expectativa el inicio del cónclave y la elección del sucesor de Francisco.

