El cuidado de plantas y animales es inmensamente gratificante para las personas con autismo, según expertos en Psicología y Psiquiatría.
A menudo, las personas con esta condición tienen dificultades para socializar, pero no necesariamente porque no quieran hacerlo, sino porque se sienten ansiosas y estresadas. Se ha comprobado que el cuidado de animales y plantas ayuda a las personas con autismo a desarrollar las habilidades que necesitan para formar relaciones significativas con los demás. La práctica regular de cuidar plantas o animales requiere una combinación de habilidades que aprovechan sus fortalezas únicas y les ayuda a posicionarse para el éxito durante las interacciones humanas.
El contacto con la naturaleza también les permite practicar la interpretación de la retroalimentación y la adaptación de acuerdo con ella, lo que puede mejorar su capacidad de respuesta en situaciones sociales. En Argentina, donde residen más de 700.000 personas con autismo, el cuidado de plantas y animales puede promover el crecimiento interpersonal de las personas que viven con esta condición.

