Los precios internacionales del petróleo registraron una fuerte caída luego de que Estados Unidos e Irán interrumpieran temporalmente los ataques, una señal que reavivó las expectativas de una salida diplomática al conflicto en Medio Oriente y redujo el temor a nuevas interrupciones en el suministro energético.
Durante las primeras operaciones, el barril de Brent perdió un 6,2% y se ubicó en USD 90,58, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, descendió un 6,5% hasta los USD 83,51. Las pérdidas se profundizaron durante la jornada del lunes: el Brent terminó con una baja superior al 9% y el WTI retrocedió más del 8%.
La reacción del mercado estuvo vinculada con la ausencia de nuevos bombardeos estadounidenses durante el fin de semana y con las conversaciones que Washington mantiene con Teherán. Sin embargo, el presidente Donald Trump advirtió que los ataques podrían reanudarse en caso de que las negociaciones no alcancen resultados concretos.
Uno de los principales puntos de atención continúa siendo el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo. Una eventual normalización de la navegación podría seguir presionando los precios a la baja, aunque la persistencia de las tensiones regionales mantiene un escenario de elevada volatilidad.

