El Gobierno nacional oficializó la extensión de la emergencia energética en los sectores de transporte y distribución de gas natural hasta el 31 de diciembre de 2027, mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 49/2026, publicado este 27 de enero en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei junto a todo su Gabinete. La medida mantiene vigente una declaración que ya había sido prorrogada en múltiples oportunidades desde su origen en diciembre de 2023, con el objetivo central de asegurar el abastecimiento de gas durante los próximos inviernos, en un contexto de limitaciones de infraestructura para mover el gas desde Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo del país.
Según los fundamentos del decreto, las obras previstas para ampliar la capacidad de transporte de gas natural recién estarían operativas en el invierno de 2027, lo que obliga al país a continuar dependiendo de la importación de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir los picos de demanda residencial y la generación térmica en períodos de baja temperatura. Esta dependencia hace que la importación de GNL siga siendo “un factor determinante para la seguridad energética”, y por eso el DNU también introduce precio máximo para el gas regasificado destinado al mercado interno durante los inviernos de 2026 y 2027, con el fin de evitar abusos en un mercado con un operador terminal único.
La normativa establece además cambios en la operatoria de comercio exterior del gas, con un esquema orientado a que el sector privado asuma la importación de GNL en lugar del Estado, impulsando un proceso competitivo para seleccionar a un importador y regasificador privado a través de la terminal de Escobar. Esta modificación busca aliviar la carga fiscal del Estado, que según funcionarios nacionales ha tenido resultados “ineficientes” y costos elevados cuando actuó como importador directo.
El Gobierno sostuvo que la prórroga es necesaria mientras persistan las causas estructurales que motivaron la emergencia, entre ellas la insuficiencia de infraestructura para transporte de gas, las limitaciones operativas en momentos de mayor demanda y la necesidad de sustituir combustibles líquidos en la generación térmica. Las autoridades esperan que hacia fines de 2027 el sistema energético cuente con la nueva capacidad de transporte necesaria para garantizar la demanda ininterrumpida de las distribuidoras, reduciendo progresivamente la dependencia de importaciones y fortaleciendo el abastecimiento interno de gas natural.

