Cómo cada 1° de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos, una festividad católica que rinde homenaje a las personas canonizadas y a aquellos considerados justos y dignos de estar en el Paraíso, aunque no hayan sido reconocidos oficialmente como santos. Esta celebración, que se ubica entre Halloween y el Día de los Muertos, invita a recordar y venerar a las almas que, según la fe católica, han alcanzado la santidad.
La conmemoración de Todos los Santos tiene sus raíces en el siglo IV, cuando la Iglesia Católica dedicaba un día a los mártires en el aniversario de su muerte. Sin embargo, con el tiempo, y debido al aumento en el número de mártires, se estableció una fecha general. Fue el papa Gregorio III quien, en el siglo VIII, asignó el 1° de noviembre como el día oficial para recordar a todos los santos, estableciendo una capilla en su honor en la basílica de San Pedro en Roma. Posteriormente, en el año 837, el papa Gregorio IV consolidó la fecha bajo la observancia oficial, extendiendo su popularidad en toda Europa.
Las tradiciones del Día de Todos los Santos varían, pero muchas personas asisten a misa, visitan cementerios y colocan ofrendas en sus hogares. En países como México, el 1° de noviembre también es ocasión para rezar por los difuntos y preparar altares que serán utilizados en el Día de los Muertos, una celebración que tiene lugar el 2 de noviembre y que se centra en la memoria de los seres queridos fallecidos.

