Cada año, en esta fecha, el mundo conmemora el Día Internacional de Conservación del Ecosistema de Manglares, instaurado por la UNESCO en 2015 con el fin de concientizar sobre la importancia de estos ecosistemas únicos, ricos en biodiversidad y fundamentales para la vida en las zonas costeras.
Un ecosistema vital en peligro
Los manglares —ubicados en la frontera entre la tierra y el mar— protegen a las comunidades costeras de tormentas, tsunamis, erosión y el aumento del nivel del mar, además de funcionar como uno de los sumideros de carbono más eficaces del planeta. Estos bosques costeros también sostienen la seguridad alimentaria al servir como criaderos naturales de peces y crustáceos y son clave en la lucha contra el cambio climático.
A pesar de su importancia, los manglares están desapareciendo entre tres y cinco veces más rápido que los bosques terrestres, con consecuencias devastadoras. En las últimas cuatro décadas, su extensión mundial se ha reducido a la mitad, afectando no solo a la biodiversidad sino también a millones de personas que dependen de estos ecosistemas.
La acción de la UNESCO
La Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, remarcó que «más de las tres cuartas partes de los manglares del mundo están amenazados, así como todos los organismos acuáticos y terrestres que dependen de ellos», y llamó a redoblar los esfuerzos: “Estamos trabajando para proteger los manglares y apoyar mejor la investigación científica de estos sitios. Sin embargo, no podemos hacerlo solos. También le necesitamos”.
A través de sus reservas de biosfera, sitios del Patrimonio Mundial y geoparques, la UNESCO impulsa la conservación de estos ecosistemas bajo un enfoque de desarrollo sostenible, que busca equilibrar la protección ambiental con el bienestar de las comunidades locales.

