Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha destinada a mantener vigente el reclamo por las personas desaparecidas y acompañar a sus familiares en la búsqueda de verdad, justicia y reparación. La jornada fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010 y comenzó a observarse oficialmente en 2011.
La desaparición forzada constituye una grave violación de los derechos humanos y se produce cuando una persona es detenida, secuestrada o privada de su libertad con intervención, autorización o consentimiento estatal, seguida por la negativa a reconocer lo ocurrido o informar su paradero. Para Naciones Unidas, esta práctica no afecta únicamente a la víctima, sino también a sus familiares y a toda la comunidad.
Una fecha especialmente significativa para Argentina
En nuestro país, la conmemoración adquiere una dimensión particular debido a las desapariciones forzadas cometidas durante la última dictadura cívico-militar. Argentina incorporó además distintos instrumentos internacionales para prevenir y sancionar este delito, entre ellos la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, que posee jerarquía constitucional, y la Convención Internacional de Naciones Unidas aprobada mediante la Ley 26.298.
Este 2026 se cumplen además 20 años de la adopción de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas. Bajo el lema “Las víctimas primero. Acciones ya”, Naciones Unidas volvió a reclamar que los Estados fortalezcan la prevención, combatan la impunidad y garanticen a las familias el derecho a conocer qué ocurrió con sus seres queridos.

