Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de concientizar sobre la importancia del movimiento en la vida cotidiana y su impacto directo en la salud. La jornada busca combatir el sedentarismo, considerado uno de los principales factores de riesgo para enfermedades crónicas en todo el mundo.
La actividad física, definida como cualquier movimiento corporal que implique gasto de energía, no se limita al deporte: incluye caminar, realizar tareas domésticas o trasladarse en bicicleta. Según organismos internacionales, incorporar estos hábitos de forma regular contribuye a mejorar la calidad de vida y prevenir múltiples enfermedades.
Diversos estudios advierten que la inactividad física está asociada a un mayor riesgo de padecer afecciones como enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y trastornos de salud mental. Incluso, se estima que una vida más activa podría evitar millones de muertes cada año. Además, el ejercicio ayuda a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y fortalecer tanto el cuerpo como la mente.
En este contexto, especialistas recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada en adultos, mientras que en niños y adolescentes se sugiere una hora diaria. En el marco de esta fecha, instituciones y comunidades de todo el mundo organizan actividades para fomentar hábitos saludables y recordar que moverse más es clave para vivir mejor.

