El Gobierno de Argentina anunció un cambio importante para la ganadería nacional: la implementación de un sistema de trazabilidad electrónica obligatoria para bovinos, bubalinos y cérvidos. Este nuevo sistema, que reemplazará la trazabilidad manual y analógica vigente, entrará en vigencia de manera gradual a partir del 1° de marzo de 2025 con el destete de los terneros, y será obligatorio para todo el ganado a partir del 1° de julio de 2026. Esta medida tiene como objetivo mejorar las exportaciones de carne argentina hacia mercados internacionales de alto valor, como Japón, que exigen una mayor información sobre el origen y tratamiento de los animales.
El nuevo sistema permitirá seguir el movimiento de los animales desde el campo hasta los frigoríficos mediante el uso de dispositivos electrónicos, conocidos como chips, que se colocarán en la oreja derecha de los animales. El Gobierno cubrirá el costo de estos dispositivos a través de un préstamo del Banco Mundial, lo que permitirá a los productores acceder a ellos de manera gratuita hasta el 30 de junio de 2026. A partir de entonces, será obligatorio para todo el ganado. El sistema de trazabilidad es visto como una herramienta clave para mejorar la competitividad de la carne argentina en el mercado internacional.
Durante la fase de implementación, coexistirán los sistemas de identificación visual y electrónica. Esto implica que los animales llevarán dos caravanas: una electrónica y otra visual. El objetivo es que, para julio de 2026, el 100% del ganado esté identificado electrónicamente. Este cambio no ha estado exento de críticas por parte de algunos sectores, como Confederaciones Rurales Argentinas, que solicitaron que la medida fuera optativa, aunque el Gobierno ha decidido mantenerla como obligatoria para cumplir con las exigencias internacionales.
El sistema permitirá a los productores acceder a información detallada sobre el manejo y la salud de su ganado mediante una aplicación, lo que facilitará su gestión. Con este avance tecnológico, Argentina busca posicionar su carne de manera más competitiva frente a otros países que ya han implementado la trazabilidad electrónica, como Uruguay, y fortalecer su presencia en mercados internacionales que valoran la transparencia en los procesos de producción.

