Después de siete años de ausencia de los escenarios, el icónico músico argentino Pity Álvarez regresó con un concierto multitudinario que marcó su vuelta al rock en vivo. El histórico recital tuvo lugar el sábado 20 de diciembre en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, donde más de 35 000 fanáticos se reunieron para ver al exlíder de Viejas Locas e Intoxicados interpretar un repertorio que repasó clásicos de su carrera y nuevos momentos musicales.
El espectáculo, que se extendió por más de dos horas y media, estuvo cargado de nostalgia, energía y provocación artística. Álvarez apareció en escena con un estilo visual impactante y no faltaron referencias a su trayectoria, desde versiones de temas como Intoxicado hasta homenajes personales, generando una comunión emotiva con un público de distintas generaciones.
Este regreso se concreta en un contexto complejo para el músico: en los últimos años estuvo alejado de los escenarios por razones personales, legales y de salud. La Justicia lo autorizó especialmente a viajar y presentarse luego de someterse a pericias médicas, en medio de una causa que todavía permanece abierta por el homicidio ocurrido en 2018 y cuya tramitación fue suspendida por cuestiones de salud mental.
La puesta en escena y algunos de los gestos de Álvarez desde el escenario también reavivaron la polémica alrededor de su figura. Su mensaje —“Solo el universo me puede juzgar”— y ciertos momentos escénicos generaron reacciones diversas tanto entre seguidores como en redes sociales, poniendo nuevamente en el centro del debate público a uno de los nombres más emblemáticos y controvertidos del rock argentino.

