En medio de las altas temperaturas del verano, la hidratación se vuelve esencial, pero los expertos alertan sobre los peligros de beber agua de botellas de plástico expuestas al sol. Investigaciones revelan que el calor puede alterar la composición química del plástico, liberando sustancias tóxicas.
La Administración de Medicamentos y Alimentos de EE. UU. indica que la exposición al plástico podría tener efectos a largo plazo, ya que pequeñas dosis de sustancias químicas podrían acumularse en el organismo. Un estudio de la Universidad de Arizona destaca la liberación de antimonio, una sustancia tóxica, cuando las botellas de plástico se exponen al calor.
A medida que aumentan las temperaturas, los enlaces químicos del plástico se descomponen, aumentando el riesgo de filtración de sustancias a través de las botellas. Aunque las cantidades sean pequeñas, podría tener efectos negativos a largo plazo en la salud.
Las botellas de agua comunes, hechas de PET, podrían liberar antimonio, que se utiliza en la fabricación del plástico. A pesar de las regulaciones y certificaciones, se insta a la precaución al elegir envases, ya que factores como el calor pueden afectar la seguridad de los alimentos.
En este contexto, se aconseja revisar regularmente las botellas de plástico y metal, descartándolas si presentan desgaste, mal sabor u olores extraños. Mantener la conciencia sobre la elección de envases se vuelve crucial para salvaguardar la salud en medio de las altas temperaturas estivales.

