El candidato del oficialismo local, Juan Pablo Valdés, se impuso este domingo en las elecciones provinciales y será el próximo gobernador de Corrientes. Con el 52% de los votos, el actual intendente de Ituzaingó y hermano del mandatario saliente, Gustavo Valdés, ganó en primera vuelta y evitó un balotaje, lo que garantiza al radicalismo al menos cuatro años más de hegemonía política en la provincia. El peronista Martín Ascúa quedó en segundo lugar con el 21%, seguido por Ricardo Colombi con el 16% y Lisandro Almirón, de La Libertad Avanza, con el 10%.
La victoria de Valdés fue celebrada en el búnker radical, donde se congregaron dirigentes de peso como Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco). Desde temprano, la UCR se adjudicaba la victoria con los primeros números que llegaban desde las mesas testigo. Pasadas las 22, los hermanos Valdés encabezaron una caravana desde la Gobernación hasta el puerto de la capital, en un clima de fiesta que se replicó en las calles.
El oficialismo logró consolidarse pese a los cuestionamientos de la oposición y al desgaste de una gestión extensa. El peronismo, los libertarios y el sector de Colombi no pudieron articular una alternativa competitiva y terminaron divididos en el reparto de votos. Esta elección se suma a una tendencia que se viene repitiendo en el país durante 2025: la ratificación de los oficialismos provinciales, con excepciones puntuales como la Ciudad de Buenos Aires.
Más allá de los festejos, la jornada electoral estuvo marcada por algunas irregularidades, como la apertura tardía de mesas en la capital provincial, lo que generó protestas entre los primeros votantes. Gustavo Valdés, que asumirá como senador provincial, denunció que esta fue la “campaña más sucia” que recuerda y no descartó proyectarse en el futuro como líder de la UCR a nivel nacional, en un escenario donde ya asoman tensiones internas con Martín Lousteau.

