River Plate sufrió una dura derrota en el Monumental frente a Palmeiras (1-2) por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. El equipo de Marcelo Gallardo fue ampliamente superado en el primer tiempo, donde el conjunto brasileño impuso su jerarquía y dominio, poniéndose 0-2 en el marcador. Sin embargo, el gol agónico de Lucas Martínez Quarta reavivó la esperanza del “Millo” y dejó la serie abierta.
El partido comenzó con un Monumental encendido, pero la ilusión inicial se desvaneció rápido tras el cabezazo de Gustavo Gómez, que abrió el marcador. Desde ese momento, Palmeiras controló a voluntad el ritmo del juego, con Andreas Pereira como conductor y un dominio físico que descolocó a River, cuyo planteo inicial con línea de tres defensores nunca dio resultado. La supremacía visitante quedó reflejada en la posesión, que rozó el 70% en los primeros 20 minutos.
En el complemento, Gallardo corrigió posiciones y River mejoró con el ingreso de Martínez Quarta y la movilidad de Quintero, que comenzó a generar peligro. El equipo se volcó al ataque y hasta reclamó un penal que el VAR anuló por posición adelantada. Con empuje y el respaldo de más de 80 mil hinchas, el conjunto local mostró otra cara y fue arrinconando a Palmeiras en el tramo final.
El premio llegó sobre la hora: un zapatazo de Martínez Quarta puso el 1-2 y encendió la ilusión. Borja incluso tuvo la chance del empate, que habría significado un 2-2 épico. Ahora, River deberá ir al Allianz Parque a buscar un triunfo para forzar los penales o ganar por dos goles de diferencia si quiere clasificar directamente a las semifinales. La hazaña en Brasil es difícil, pero el equipo de Gallardo se aferra a la épica que lo caracteriza.

