Este martes se cumplió un mes desde que el Gobierno puso en marcha la tercera fase de su plan económico, que incluyó la firma de un acuerdo con el FMI por US$20.000 millones y la eliminación de casi todas las restricciones cambiarias. Desde entonces, el dólar oficial pasó de $1097,45 a $1150 en el Banco Nación, lo que representa una suba del 4,8%, mientras que el dólar blue cayó un 15,6%, reduciendo la brecha con el tipo de cambio mayorista a apenas 3,11%.
Economistas atribuyen esta estabilización al nuevo esquema de bandas cambiarias y a la liberación parcial del mercado. “La compresión de la brecha a niveles mínimos atenuó significativamente el traslado a precios”, explicó Federico Filipini, economista jefe de Adcap. A su vez, la menor presión sobre el tipo de cambio impulsó el retorno de estrategias financieras en pesos como el carry trade, con ganancias de hasta 24% en dólares desde el levantamiento del cepo, según datos de GMA Capital.
Por otro lado, se consolidó el crecimiento de los gastos en dólares con tarjeta, especialmente en turismo. A pesar de haber superado los meses con mayor demanda estacional, en abril se mantuvieron por encima de los US$680 millones, niveles similares a los de 2017-2018. Esto ocurre a pesar de que el dólar tarjeta sigue siendo el más caro, debido al recargo del 30%, lo que lleva a muchos consumidores a preferir el pago con dólares propios adquiridos al oficial o al MEP.
Sin embargo, la principal preocupación de los analistas es la acumulación de reservas. Aunque las reservas brutas aumentaron casi US$14.000 millones por desembolsos del FMI y otros organismos, el Banco Central aún debe sumar US$4800 millones para cumplir con la próxima meta acordada con el Fondo. La posibilidad de emitir deuda en pesos con suscripción en dólares se analiza como alternativa, aunque advierten que esta operación no garantiza un ingreso genuino de divisas vía cuenta corriente.

